:Tengo algo para ti.
Es difícil decirte esto, es muy incómodo, me cuesta tanto...
Verás, no es sencillo sentarse y escribir unas cuantas debilidades secretas, pero...
Eres muy importante para mí, eres demasiado especial; especial de la manera exótica, algo que me cuesta tanto conservar, y que nisiquiera sabía existía ese tipo tan peculiar de estimar.
Entre mis más cercanos planes de vida, no tenía en mente algo así, me dedicaría a otros intereses más excitantes, que una ilusión, pero bien dicen que las palabras se las lleva el viento.
Me siento derrotada en esta guerra por mis ideales, bueno derrotada a medias, quizá sólo en la batalla contra la ilusión, ahí donde acabas de ganarme, y me siento felizmente derrotada.
Es insólito lo que a nosotros nos ocurre, si recolecto hechos de mi pasado, en ninguna historia me hallo contigo, pero cabe resaltar que del misterio brota el más grande deseo, y curiosamente tú eras un misterio para mi razón.
Escuché una vez que por cada día que despiertas es una opción para empezar de nuevo, de dejar el pasado atrás... Bueno, debo confesarte algo (he aquí la parta más difícil), lo he pensado muy bien y quiero despertar cada mañana para empezar... Un nuevo capítulo de nosotros, un continuará cada noche y un prosigue por las mañanas, ¿me dejo entender?
Disculpa el atrevimiento y la falta de educación en tanto a la estructura de mis cartas, pero el amor ayuda a crear cualquiera 'huachafada', y aquí me tienes...
Te quiero mucho, pero no se lo diré a nadie, y no intentes publicarlo, dar a resaltar mi sensibilidad, porque nadie, absolutamente nadie, te creerá.
Adiós.
Nos vemos pronto, Reni.
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Cartas a Renato ( final)

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