No hace falta publicarlo, para que la gente lo note.
"Te dí mil noches, sin muchos días, y aunque, no me puedo quejar, haz hecho de mis días una pesadilla.
¿Qué tal si en vez de amanecer, anochecemos juntos?
Me gusta la noche a tu lado, no porque sea oscura y hagamos maldades, me gusta su silencio y la más dulce armonía que me da, para sólo concentrarme en tu mirada, en tus besos, en tus palabras.
El frío es un aliado cuando se trata de discusiones, me da un motivo para tiritar, te da un motivo para acurrucarme en tus brazos.
Las estrellas se opacan, la luna se agranda, el cielo se enrojece, solos tú y yo en este paraíso en llamas.
De pronto sale el sol.
Eres otro, soy otra, nos cambiaron.
Bien dicen que siempre las verdades salen a la luz, y mientras el sol sale por el este, tus secretos por norte, sur y oeste.
No te quiero hacer un drama, no pierdo el tiempo en payasadas, pero entiende un poco a este corazón loco y quizá algo roto, yo no he venido a quedarme, no es mi intención amarrarte, he venido a calmar penas, si me lo permites, ha saciar sed, si me lo pides, a caminar de la mano sin que nos guíen.
No te sientas acorralado, que no estás en un corral, estás en mi alma, en mi mente, en mi cuerpo, en toda mi vida, y no tengo la necesidad de hacer sangrar tu herida.
No estoy enamorada, lo acepto, pero sí ilusionada; no tengo edad para enamorarme, ya que por viejo se mide el amor.
Tranquilizantes son tus besos, en plena madrugada, y contigo he encontrado los abrazos más completos que has dado a mi calma, no puedo prometerte un mañana mejor, ni tampoco opacar tu pasado, pero te prometo que este hoy no podrás olvidarlo.
No eres mi luz, ni mi todo, eres tú, mío, no de todos, puedo ser egoísta, y aunque no te vi primero, nadie podrá mirarte como yo."
.
.
Cartas a Renato (parte I).

0 click:

Publicar un comentario

 

MieL Copyright © 2012 Design by Antonia Sundrani Vinte e poucos