
Te extraño siempre.
De noche cuando hace frío,
te espero,
y no llegas a verme.
Por la mañana,
despierto,
y no hay ninguna llamada pendiente.
Por las tardes,
descanso,
y tu lado está vacío.
Te recuerdo siempre.
Cuando caminabas,
tomando de mí, como si me perdiera,
y me perdía, tan dentro de ti.
Cuando soñábamos,
la felicidad de nuestros días,
varados en el campo,
entre casas y campiñas,
entre llantos y sonrisas,
aunque no importaba más
que tu dulce compañía.
Te quiero siempre.
Porque no puedo olvidarte.
Porque no puedo dejarte.
Porque no puedo mirarte.
Porque no puedo, no puedo,
no puedo imaginarme la vida soñada,
no puedo conseguir un soplo de amor,
no puedo calmarme en otros brazos,
no puedo conseguir tanta emoción.
Me paso la vida buscando,
el tamaño de tus pies,
el aroma de tu cabello,
las líneas de tus manos,
tus movimientos al comer,
tus malos hábitos de contradecirme,
aún cuando tenía razón;
lo único que he logrado es encontrar
todo lo que no busco,
y aparento, me encanta.
Perdóname que no te lo diga,
sabiendo que es lo que quieres escuchar,
has construído una vida,
y no me has invitado en ella,
a pesar que yo repita,
que también tengo la mía,
desería que tú fueras el arquitecto,
de esta dulce pesadilla.
19o7
0 click:
Publicar un comentario