Ya estabas harto de caminar, y caminar, y camiinar.
No he llegado para darte un auto o un avión,
no vine hasta aquí para teletransportarte a otra dimensión,
no tengo alas ni alfombras mágicas que te eviten la fatiga,
pero tengo mi compañía, para ti, y ahora a la deriva.
¿Eso qué?
No llegarás más rápido, pero no te aburrirás en el camino.
No estarás menos agotado, pero ya seremos dos.
No sufrirás menos, pero yo secaré tus lágrimas.
Y los obstáculos no serán más pequeños, pero yo sé saltar muy bien.

No me veas como la luz al final del tunel,
ni como el agua después de la sequía,
simplemente mira como soy,
e imagina todo lo que haremos en aquel hoy.

0 click:

Publicar un comentario

 

MieL Copyright © 2012 Design by Antonia Sundrani Vinte e poucos