Día I
Ya te empezaba a dejar atrás,
olvidándome de tu forma de hablar por el teléfono.
Y te apareces para evitar verte en un recuerdo más.
Era la noche tan fría con el viento hablando,
ya estaba perdida entre tanto murmullo,
no pensaba en ti en lo absoluto,
puesto estaba algo agotada de haberte esperado tanto.
Buscaba distracciones,
para no hacer de la oscuridad la misma monotonía.
Abro una ventana, estabas tú.
¿Qué hago?
Yo era la tercera persona, tú eras el primero,
y contigo iba mi sombra.
No tenía intención de saludarte,
pues no quería arruinar la noche con mis ojos iluminados de tanto mirarte...
"A los tiempos " - dijiste.
Sonreí entre mis mejillas,
y susurré: " Oh sí, tanto..."
Y aunque habían sido unas cuantas semanas de ausencia,
para mí fue una displicencia no poder saber nada de él.
Hablamos largo y tendido,
entre risas y quejidos,
no faltaban los largos suspiros,
y la respiración agitada,
de ésta loca enamorada.
Seguías tan igual de alegre y sonriente,
con preocupaciones y miedos que no tardaste en contarme,
como buena amiga,
te tendí la mano y te aconsejé con un "Tranquilo, tú vas a lograrlo"
y nisiquiera imaginabas que conseguías tú,
hacer de mis días más esperanza.
Era como de años contarnos todo,
sentí que me extrañaste,
aunque no lo dijeras,
al igual que yo,
sentiste una falta enorme.
Ya estaba dicho,
te heché de menos,
aunque parecía de más.
Y así desaparecieras un siglo,
para mí seguirías siendo siempre,
EL MISMO.
11o7

0 click:

Publicar un comentario

 

MieL Copyright © 2012 Design by Antonia Sundrani Vinte e poucos